Los dispositivos electrónicos personales o móviles, están dentro de este grupo de artículos que al parecer no viven la misma realidad que otros sectores económicos.
Nosotros acá en Panamá todavía no sabemos que en buena parte del mundo hay una crisis económica y ante tal escenario, la adquisición de ciertos bienes les indican a los demás lo bien que financieramente nos encontramos.
Me refiero específicamente a las personas que compran gadgets electrónicos, como si fuese una moda, algo más para mostrarle a los demás lo que se tiene, en lugar de saber realmente para que se tiene.
Hace unas dos semanas asistí a una presentación de ballet de mis dos hijas. Era una especie de convivio en el cuál muchas de las escuelas de danza de la ciudad de Panamá, Colón y Chorrera, se presentan para que todos los asistentes conozcan lo que se está haciendo en danza en estas ciudades. La verdad fue muy interesante.
Igual de interesante fue ver lo que algunas personas hacían con sus dispositivos móviles antes que iniciara la actividad. Definitivamente que lo que en el salón estaba a la orden del día eran los teléfonos inteligentes. Todavía los BlackBerry siguen siendo mayoría, sin embargo los Androides cada vez están más presentes, sobre todos aquellos con la pantalla extra grande.
Con esos teléfonos te puedes dar cuenta hasta donde llega la vanidad, al ver textos de pantallas de chat tan grandes que dos filas atrás se podía leer con facilidad como se estaba llevando a cabo la conversación.
También era entretenido ver como algunas personas no saben que hacer con el teléfono y con frecuencia, digamos cada tres minutos, sacan los teléfonos de donde lo tienen guardado y revisan mensajes, correos, etc., aún cuando saben que no les ha llegado nada nuevo.
Así transcurrió el tiempo hasta que mis ojos necios se toparon con una señora que abría un iPad. Se escuchaba comentar a la amiga, las fotos que había recibido de otras amigas que estaban de viaje. Ella decía que lo tenía en su super teléfono de última generación, Samsumg Galaxy S3, pero que mejor se las enseñaba en el iPad porque allí se veía mejor.
Solamente fueron cinco fotos y el interés se centro en otra cosa. Se guardó el iPad en el estuche y todo continúo de lo más normal, hasta cuando empezaron a hablar sobre costos de realización de algo. De pronto veo que la señora, nuevamente saca su iPad y de ella carga la aplicación de calculadora y empieza a realizar los cálculos en la misma. Fue una operación corta que me enseñó que aquella persona realmente no necesita el iPad y que lo tiene más para demostarle a los demás que posee una.
La calculadora del Galaxy S3 no era suficiente, de pronto no es tan exacta en los cálculos y por supuesto, no dejó que la amiga utilizara la calculadora del BlackBerry.
No me mal entiendan. No critico lo que las personas hacen con su dinero. Pero no deja de causarme gracia encontrarme con personas que adquieren los dispositivos y no saben exactamente para que lo compraron. Y esto lo he presenciado varias veces, pues al ser profesional de la Informática, las personas recurren a nuestra ayuda para ser guiados.
En muchas ocasiones uno mismo se crea las necesidades para justificar el uso o adquisición de alguno de los gadgets electrónicos móviles modernos.
Por lo pronto, yo estoy viendo que tableta de 7" me compro...
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