En lo que llevo de vida he tenido experiencias con cuatro idiomas, incluyendo el español que es mi lenguaje nativo, por decirlo de alguna manera.
En la escuela dí algo de francés, que según lo que me puedo acordar se limitó a responder en frase completa a preguntas en donde se quería saber como se llamaba detrerminado objeto. Di añgo de portugués en los que estaba más orientado a poder entender y hacerse entender.
He estad mucho más relacionado con el inglés como segunda lengua y reconozco que todavía m falta mucho por aprender, si embargo, me he percatado que para expresar ciertas cosas, no tiene tantos recursos como el idioma español.
Y definitivamente, el idioma español es rico en recursos, pero así mismo es bastante complejo en cuanto a reglas y peor aún posee una gran cantidad de palabras en las que una letra o la ubicación del acento hace que el significado cambie por completo. Es mucho más fácil hablarlo que escribirlo.
Uno de los principales enemigos que tiene el idioma español es la tecnología. No tanto por la incorporación de terminos de otros idiomas al español, sino por su uso. Específicamente las actividades relacionadas con conversaciones electrónicas o chat, sobre todo utilizando teléfonos celulares.
Hace unos años atrás, cuando los mensajes de texto eran la principal forma de conversación y los teléfonos no contaban con teclado completo, por razones de costo y rapidez, era mucho más fácil escribir foneticamente. De esta manera se reemplazaban palabras completas por letras y números que al leerlos daban la sensación de sonar igual a la palabra correctamente escrita, por ejemplo escribir "q" en lugar de "que".
El problema es que muchas personas se acostumbraron a escribir de esa manera, que en algunas ocasiones se les olvidaba diferenciar la ficción de la realidad, y se encontraban mensajes en los que de vez en cuando se incluian estos fonemas.
A esto hay que agregarle el eterno problema de ortografía, que suele tener muchos niveles. Desde la omisión o mal uso de las tildes hasta por las faltas ortográficas fatales en los que la inclusión o reempazo de las letras correctas hacen resaltar a las palabras mal escritas.
Todos en su conjunto se encargan de maltratar horriblemente al idioma de Cervantes. En algunas ocasiones uno se pregunta cómo la s personas pudieron terminar la secundaria teniendo horrorosas faltas ortográficas, y no hablemos mucho de la redacción.
Tenía un amigo que al ver cosas extrañamente escritas solía decir: No es lo mismo cajón con "g" que cajón con "j". Por supuesto que eso causaba mucha gracia porque el equivocarsede letra le daba un significado completamente diferente a lo que se quiere decir.
Ne estos días, mientras leía una entrada de Twitter, me encontré con una persona que tiene un problema parecido con el uso de la "g" y la "j". Lo que si debo reconocer es que es consistente, pues las tres veces que utilizó la palabra, en las tres ocasiones se equivocó de la misma manera. En ese momento me preguntaba si la persona realmente había leído lo que escribió, porque estaba claro que había cometido un error. Al final me di cuenta que sí, que esa persona estaba segura de lo que había escrito porque no publicó un segundo mensaje con la palabra correcta. Esta persona estaba informando sobre el estado del tránsito por donde estaba circulando y mencionó que la vía estaba "despegada" que todo era fluido y que se veía "despegado". Definitivamente que allí hay un serio problema, porque es dificil equivocarse al decir que la vía está "despejada" y que todo se ve "despejado".
Interesante hubiese sido saber de las calificaciones de esta persona en español durante toda su vida escolar y sobre todo queda en evidencia la falta del habito de la lectura, porque ese error hubiese saltado a los ojos de la misma manera como nos llama la atención una palabra marcada con resaltador, mayúscula cerrada y negritas.
Cosas como esta las vemos a diario y me hacen pensar: Pobre idioma de Cervantes, la clase de maltrato a la que se ve sometido diariamente...